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¿Gastas y gastas palabras sin poder transmitir tu pensamiento?

¿Sientes que el otro no te entiende cuando le hablas?

Lo que tú quieres decir y lo que el otro entiende no siempre coincide. La buena comunicación depende, tanto del que habla como del que escucha y entre estos hay un abismo. Esa brecha es uno de los más grandes problemas que tenemos en la humanidad hoy en día y mientras no aprendamos a construir los puentes que nos permitan acercarnos entre quienes hablamos y quienes escuchamos no vamos a resolver los problemas de comunicación.

Estos son algunos ejemplos comunes de los bloqueos de la escucha:

Comparar

Evalúas constantemente ¿quién es el más listo?, si tú o tu interlocutor. Mientras alguien habla, estás pensando: “¿Podría hacerlo igual de bien? … Es muy difícil para mí… él no sabe lo difícil que es…”

Leer la mente

Tratas de adivinar lo que la otra persona “realmente” está pensando y sintiendo… Supones cómo reaccionará la gente ante ti.  “Ella cree que soy tonto… Le molesta mi timidez…  lo que va a decir es…”.

Filtrar

Escuchas algunas cosas, pero no otras. Evitas escuchar ciertas cosas, especialmente si son amenazantes, que no son de tu interés. Escuchas solo las que quieres escuchar.

Juzgar

Las etiquetas negativas tienen un poder enorme. Si catalogaste a alguien como tonto, loco o inepto, no prestarás atención a lo que dice esa persona.

Ser dueño de la verdad

Harás cualquier cosa para evitar estar equivocado, pues el equivocado siempre es el otro.

Asesorar

Resuelves problemas, siempre estás listo para ayudar y sugerir. Solo necesitas escuchar algunas frases para comenzar a buscar el consejo apropiado.

Ensayar

Te concentras mucho en la preparación de tu próximo comentario. Pareces interesado, pero tu mente va a cien kilómetros por hora por que tiene algo que contar o un punto que establecer. “yo diré, entonces él dirá, luego yo diré”

Identificarse

Lo que el interlocutor te dice, lo llevas al plano de tu experiencia. Comienzas a contar tu historia antes de que tu interlocutor cuente la propia. Todo lo que escuchas te hace recordar algo que alguna vez sentiste, hiciste o sufriste.

Antagonizar

Discutes y debates con la gente. La otra persona no se siente escuchada porque rápidamente manifiestas tu desacuerdo y te concentras en encontrar algo que te dé pie para discutir.

¿Cómo podemos mejorar entonces el nivel de comunicación entre las personas, cuando nuestra escucha tiene brechas tan marcadas? Es imposible, así como será imposible actuar de acuerdo con lo que las personas tienen como expectativas si personalmente no tengo las habilidades para escuchar.  Con relación a la gestión de los modelos de experiencia enfatizamos siempre en la importancia de escuchar, pero esta debe ser una escucha atenta, activa, empática y sin juicos; de tal manera que yo realmente pueda entender la necesidad o preocupación de la otra persona con la que me estoy comunicando.

Si escalamos estas brechas al mundo de las organizaciones y la manera como escuchan las necesidades de las personas, para nuestro propósito clientes o colaboradores, seguramente los abismos serán enormes.  La tarea entonces de quienes hacemos parte de estas organizaciones es tender los puentes que faciliten la comunicación, siendo conscientes de los bloqueos de la escucha que en la organización se puedan presentar y tener la capacidad de alejarnos de ellos; superarlos de manera tal que pueda sorprender al otro.

Detrás de cada persona hay grandes preocupaciones, intereses, expectativas y necesidades diferentes que corresponden también a la esencia de ese ser humano; de nuestra habilidad para escuchar, preguntar e interpretar lo que me dicen, lo que no me dicen, lo que esperan o sueñan resultará que estemos cerca y acertemos en la experiencia que podamos generar. Identifiquemos y superemos entonces nuestros bloqueos en la escucha.